La industria sanitaria contribuye notablemente a la emisión de productos nocivos debido a las herramientas de un solo uso, residuo clínico y los viajes de pacientes y congresos, que acaban generando un gran consumo de energía.

Por tanto, la Sociedad Europea de Cardiología ha informado de ciertas pautas a mejorar y pasos a seguir para reducir el impacto ecológico:

  1. Enfocarse en prácticas más sostenibles. Por ejemplo, aumentando el ciclo vital de los materiales, limitar el gasto de elementos de un solo uso y cambiarlos por material que se pueda esterilizar o reparar. Tener en cuenta el impacto ambiental de realizar ciertos exámenes rutinarios.
  2. Desplazamiento sostenible y telemedicina. Realizar conferencias y congresos de manera virtual, ya que reunir a cardiólogos de varios países implica un desplazamiento en avión o tren. Se estima que reduciría un 98 % el impacto ambiental. También se proponen nuevas medidas de monitoreo a pacientes de forma telemática, la cual puede resultar más beneficiosa que acudir al centro médico para pacientes con marcapasos y desfibriladores implantados.
  3. Educación y nuevas investigaciones. Promover acciones que generen una salud tanto personal como ambiental. Encontrar medidas más eficientes para monitorear la salud ciudadana. Por último, apoyar medidas que promulguen la protección medioambiental.

Concluyen que, aceptando el impacto ecológico que causa la sanidad, podemos ajustar nuestro estilo de vida para promover hábitos saludables que disminuyan el impacto ambiental negativo.

Si desea saber más: https://academic.oup.com/eurheartj/article/45/6/411/7331005

Jornada de concienciación sobre la insuficiencia cardiaca, con presentación de manual desarrollado por la Unidad

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